1. Productos de limpieza

1.1. Productos de limpieza y desinfectantes

Para mantener un espacio limpio e higiénico, es necesario utilizar diferentes tipos de productos de limpieza y saber cuál es el más adecuado para cada área, estancia o mobiliario. Los productos de limpieza ayudan a mejorar la eficacia y facilitan la higiene y el bienestar de cualquier espacio.

Los detergentes y desinfectantes utilizados deben ser compatibles entre sí y solubles en agua. Al elegir detergentes y desinfectantes, se debe considerar:

  • La compatibilidad con el material o superficie a desinfectar, para evitar dañarlos.
  • Las posibilidades seguras de uso para el personal, los pacientes y el medio ambiente.

Siempre, antes de usar el desinfectante, la superficie debe limpiarse con una solución detergente (detergente disuelto en agua) para eliminar restos de materia orgánica o sangre que puedan inactivar el desinfectante.

Todos los envases con restos de sustancias peligrosas, utilizados en los procedimientos de limpieza, deben ser eliminados o depositados en la zona designada como almacén intermedio, en los contenedores adecuados, y entregados a un gestor autorizado con cargo al adjudicatario.

Los productos a utilizar serán:

a) Desinfectantes:

  • Hipoclorito sódico (lejía) al 0,5% – 1% (5000-10,000 ppm) (usar siempre si la contaminación es con sangre).
  • Desinfectantes de amplio espectro (complejos trialdehídicos, etc.).
  • Polvo abrasivo dorado.

En superficies metálicas:

  • Alcohol 70%.
  • Derivados fenólicos.
  • Desinfectantes de amplio espectro (aldehídicos).

b) Detergentes:

Serán compatibles con los desinfectantes utilizados, es decir, compuestos no iónicos (polisorbatos) o aniónicos (jabones: alquil-aril sulfonatos, sulfatos orgánicos como laurilsulfato sódico).

Una diferenciación interesante de productos se presenta en el Real Decreto 770/1999, de 7 de mayo, que aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, distribución y comercialización de detergentes y limpiadores.

Esta normativa distingue entre detergentes y limpiadores definiéndolos de la siguiente manera:

  • Detergente: cualquier producto cuya formulación ha sido específicamente diseñada para favorecer los procesos de detergencia, y que se compone de elementos esenciales (agentes tensioactivos) y, generalmente, elementos complementarios (coadyuvantes, reforzantes, cargas, aditivos y otros componentes auxiliares).

En este grupo se incluyen productos cuya finalidad principal es el lavado, como los destinados al lavado de vajillas, ropa, superficies y todos aquellos otros basados en tensioactivos que puedan tener un propósito complementario, como los que tienen acción desinfectante.

  • Limpiador: es el producto cuya finalidad principal es la limpieza y mantenimiento de objetos y superficies tales como suelos, maderas, plásticos, azulejos, cristales, sanitarios, metales, tejidos o cueros. Estos productos pueden contener, entre otros componentes, disolventes, álcalis, ácidos, ceras, champú, amoníaco, aditivos y otros auxiliares.

En este grupo se incluyen los productos destinados a purificar o aromatizar el ambiente y los limpiadores que también se utilizan como desinfectantes.

Para entender bien esta clasificación, vamos a definir algunos términos que se han utilizado:

  • Detergencia: es la capacidad de disolver la suciedad mediante la producción y combinación de tres fenómenos físicos:
    • Poder humectante: es la propiedad de mojar. Técnicamente es la capacidad de romper la tensión superficial del agua para que reduzca la tensión de contacto y penetre mejor.
    • Poder dispersante: la dispersión es la capacidad de romper una suciedad compacta y reducirla a partículas finas.
    • Poder de suspensión: es la capacidad de emulsionar la suciedad para que no se vuelva a formar adhiriéndose de nuevo a la superficie a limpiar.
  • Agente tensioactivo: es cualquier compuesto químico que, disuelto en un líquido, se adsorbe preferentemente en una interfase, lo que determina un conjunto de propiedades fisicoquímicas de interés práctico, ya que reducen la tensión superficial del agua. Se pueden clasificar en:
    • Aniónicos.
    • Catiónicos.
    • No iónicos.
    • Anfotéricos.

Definir los agentes tensioactivos como componentes fundamentales de los detergentes no implica necesariamente que estén presentes en la formulación en proporción mayoritaria.

  • Reforzantes: son componentes complementarios que mejoran ciertas propiedades características de los componentes fundamentales.
  • Aditivos: son componentes complementarios de un detergente o de un limpiador que aportan propiedades adicionales a la acción específica de la limpieza.
  • Cargas: son los productos utilizados para lograr el tipo de presentación y concentración deseadas de un detergente o un limpiador.
  • Coadyuvantes: son componentes complementarios de un detergente o de un limpiador que aportan propiedades particulares a las de los componentes fundamentales en la acción específica de la limpieza.

NOTA: el detergente siempre se usará diluido en agua en la dosis adecuada. Si se aplica directamente sobre la superficie, puede deteriorarla. Como indica el círculo de Sinner, requiere de acción mecánica y tiempo de acción. Puede mezclarse con productos desinfectantes para realizar la limpieza y desinfección simultánea, pero no siempre se mezclará con otros limpiadores, ya que esta práctica podría resultar peligrosa.

Detergentes

Un detergente es un producto cuya formulación ha sido especialmente diseñada para favorecer los fenómenos de detergencia, basándose en componentes esenciales (agentes tensioactivos) y, generalmente, en componentes complementarios (coadyuvantes, reforzantes, etc.).

El jabón, por otro lado, es un producto para el lavado y la limpieza doméstica, formulado a base de sales alcalinas de ácidos grasos asociados con otros tensioactivos. Es el resultado de la reacción natural por la saponificación de un álcali (hidróxido de sodio o potasio) y grasas de origen vegetal o animal.

Los detergentes son una mezcla de diversas sustancias. La parte activa del detergente (los tensioactivos), al igual que los jabones, tiene dos partes: una lipófila (que se une a la grasa) y otra hidrófila (que se une al agua). De esta manera, jabones y detergentes logran disolver la grasa en el agua; sin embargo, los detergentes son más eficaces que los jabones en aguas duras (aguas con sales disueltas de metales pesados).

Los detergentes suelen fabricarse con sustancias sintéticas, derivadas del petróleo, y sustancias oleoquímicas, provenientes de aceites y grasas.

Como hemos visto, la molécula de los detergentes consta de una parte hidrófila y una lipófila. Esta última parte clasifica los diferentes detergentes en:

  • Detergentes aniónicos: el grupo liposoluble está formado por un ácido orgánico. La capacidad antiséptica de estos detergentes es baja, pero no produce selección de gérmenes. Ejemplos incluyen el laurilsulfato sódico, sulfato de alquil polioxietileno, y dioctilsulfosuccinato sódico. Son compatibles con la lejía y su principal virtud es el gran poder emulsionante y la espuma que generan.
  • Detergentes catiónicos: su grupo liposoluble está formado por una base. La capacidad antiséptica es más alta. Ejemplos incluyen el amonio cuaternario. Son incompatibles con la lejía y tienen un elevado poder desinfectante.
  • Detergentes no iónicos: no se disocian en el agua, por lo que carecen de carga y apenas alteran la función barrera de la piel. Se utilizan para regular la presencia de espuma en los tensioactivos aniónicos. Son compatibles tanto con tensioactivos catiónicos como aniónicos, son solubles en agua y funcionan bien en aguas duras.
  • Detergentes anfóteros: son aquellos que actúan como catiónicos o aniónicos dependiendo del medio en el que se encuentren. Son compatibles con el resto de tensioactivos, con la piel y las mucosas; tienen baja sensibilidad a las aguas duras.

Según el pH, podemos clasificar los detergentes en:

  • Detergentes alcalinos o básicos: son aquellos cuyo pH supera el valor de 9. Son productos muy eficaces en la limpieza de la suciedad en general. Son los más indicados para manchas proteicas como sangre, sudor, chocolate, y también para manchas de grasa.
  • Detergentes ácidos: aquellos cuyo nivel de pH es de 5 o inferior. Son productos de gran eficacia, pero con un elevado poder corrosivo.
  • Detergentes neutros: aquellos cuyo nivel de pH está comprendido entre 6 y 8. Su uso está destinado a superficies delicadas o en tratamientos de limpieza de gran frecuencia o escasa suciedad, debido a su poca agresividad.

Desinfectantes

Un desinfectante es un agente químico que destruye o inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos en fase vegetativa o no esporulada. Los desinfectantes no necesariamente eliminan todos los organismos, pero los reducen a un nivel que no comprometen la salud ni la calidad de los bienes perecederos. Los desinfectantes se aplican sobre objetos y materiales inanimados, como instrumentos y superficies, para tratar y prevenir la infección. También pueden utilizarse para desinfectar la piel y otros tejidos antes de la cirugía.

Las características del desinfectante ideal son:

  • Amplio espectro (bactericida, virucida, fungicida y esporicida).
  • De acción rápida.
  • Fácil de usar.
  • Soluble en agua.
  • No ser tóxico en las concentraciones de uso.
  • No tener efectos perjudiciales sobre el personal que lo aplica.
  • No ser corrosivo.
  • No ser inflamable, irritante, ni producir manchas ni olores.
  • Estable, tanto en su forma concentrada como diluida.
  • Fácil de eliminar.
  • Capaz de actuar en diversas condiciones (acidez, temperatura, materia orgánica).
  • Económico.

Los productos desinfectantes de ambientes y superficies utilizados en ámbitos clínicos o quirúrgicos deben estar autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Los productos desinfectantes empleados en la desinfección del aire, superficies, materiales, equipos y mobiliario, utilizados en ámbitos clínicos o quirúrgicos y que no entren en contacto directo con los pacientes, están regulados normativamente por el Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre, que regula el proceso de evaluación para el registro, autorización y comercialización de biocidas.

Estos productos deberán incluir en su etiquetado el número de autorización otorgado por la AEMPS, correspondiente a dicha autorización, como “N.º — DES”.

Categorías de desinfectantes

La Nota Informativa sobre productos desinfectantes del 29/03/2011, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, clasifica los desinfectantes en tres categorías legales:

  • Biocidas: esta categoría incluye los antisépticos para piel sana, tanto los destinados al campo quirúrgico preoperatorio como los destinados a la desinfección del punto de inyección, así como los desinfectantes de ambientes y superficies utilizados en ámbitos clínicos o quirúrgicos que no entran en contacto directo con el paciente, como los destinados a pasillos, áreas de hospitalización, zonas de atención y tratamiento, mobiliario, etc.
  • Productos sanitarios: esta categoría incluye los productos destinados específicamente a la desinfección de dispositivos médicos, clasificados como:
    • Grupo 11 a: desinfectantes para instrumentos no invasivos (incubadoras, camillas, etc.).
    • Grupo 11 b: desinfectantes para instrumentos invasivos.
    Los productos destinados específicamente a la desinfección de dispositivos médicos deben exhibir el marcado CE en su etiquetado, acompañado del número de identificación del Organismo Notificado que ha intervenido en su evaluación. El fabricante debe haber realizado una Declaración CE de conformidad con los requisitos de la regulación de productos sanitarios y debe poseer los certificados CE correspondientes emitidos por un Organismo Notificado.
  • Medicamentos: esta categoría incluye los desinfectantes destinados a aplicarse en piel dañada, como heridas, cicatrices, quemaduras, infecciones de la piel, etc.

Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (Environmental Protection Agency – EPA), las categorías de desinfectantes serían:

  • Desinfectante limitado: efectivo contra algunas bacterias grampositivas (Staphylococcus aureus) o gramnegativas (Salmonella C).
  • Desinfectante general o de amplio espectro: inactiva bacterias (grampositivas, gramnegativas, micobacterias), virus, hongos, esporas, etc.
  • Desinfectante de hospital: efectivo contra algunas bacterias grampositivas y gramnegativas, incluyendo Pseudomonas aeruginosa. Algunos amonios cuaternarios y fenoles entran en esta clasificación.
  • Detergente desinfectante: este producto utiliza una combinación de detergente y desinfectante químico. No todos los detergentes y desinfectantes son compatibles. Existen varias presentaciones comerciales disponibles actualmente: detergentes alcalinos formulados con compuestos que liberan cloro, detergentes alcalinos formulados con amonios cuaternarios o surfactantes no iónicos, y detergentes ácidos formulados con iodóforos.
  • Sanitizante: es un compuesto que reduce pero no necesariamente elimina los microorganismos del medio ambiente inanimado. Se utiliza generalmente en contacto con los alimentos.

La limpieza inicial del objeto es fundamental para que la desinfección sea eficaz, ya que muchos desinfectantes pierden total o parcialmente su actividad en presencia de materia orgánica.

Tipos de desinfectantes

1. Compuestos halogenados

Se utilizan en la desinfección rutinaria de superficies (suelos, pavimentos, baños, superficies no metálicas), cuñas, botellas y contenedores. También se utilizan para desinfectar líquidos, secreciones y excrementos contaminados.

Los halógenos, especialmente el cloro y el yodo, son agentes fuertemente oxidantes, por lo que son altamente reactivos y destructivos para los componentes vitales de las células microbianas.

La presentación habitual es en forma de cloro: hipoclorito sódico (lejía) e hipoclorito cálcico.

La lejía es el derivado clorado más utilizado, ya que tiene un amplio espectro antibacteriano, es de acción rápida y a la vez económica. Podría haberse convertido en el producto de elección para la desinfección de todo el ámbito sanitario, pero su uso está limitado porque corroe los metales, es inestable, tiene poco efecto residual y se inactiva muy fácilmente en presencia de materia orgánica.

Su contenido en cloro activo no será inferior a 35 g/l ni superior a 100 g/l. Según su contenido en cloro activo, se clasifica en:

  • Lejía: aquella con un contenido en cloro activo no inferior a 35 g/l ni superior a 60 g/l.
  • Lejía concentrada: aquella con un contenido en cloro activo no inferior a 60 g/l ni superior a 100 g/l.

La dilución de uso varía entre 1:10 (9 litros de agua y 1 de lejía) para zonas de alto riesgo y 1:50 (9,8 litros de agua y 200 ml de lejía) para zonas de riesgo medio, partiendo de una lejía de concentración 40 g/l. Para ambas diluciones, el tiempo de acción es de 15 a 30 minutos, con un mínimo de 10 minutos de contacto, tiempo suficiente para que las superficies se sequen.

Preparación:

  • La dilución se debe hacer con agua fría.
  • No se mezclará con otros desinfectantes.
  • Mantener el envase bien etiquetado, siempre cerrado y protegido de la luz.

La dilución se preparará en el momento de su utilización y preferentemente en lugares ventilados. La lejía se inactiva en presencia de materia orgánica, por luz solar (debe envasarse en recipientes opacos), a alta temperatura (no debe usarse con agua caliente) y en pH ácido. Corroe el níquel, hierro, acero cromado y otros metales oxidables. Tiene escaso efecto residual. Es de acción rápida y económica. Posee poca actividad frente a micobacterias y esporas, y es incompatible con ácidos, derivados catiónicos y productos liberadores de oxígeno activo. Los derivados clorados, como la lejía, no deben usarse como desinfectantes de alto nivel.

2. Fenoles: cresoles, ortofenilfenol, ortobencilfenol, triclosán

Los derivados metilados del fenol son los cresoles, de los cuales existen tres tipos: orto, meta y para.

Se utilizan en la desinfección de objetos inanimados, superficies y ambientes en concentraciones del 1 al 5%. Son efectivos contra bacterias Gram negativas y menos contra Gram positivas y hongos. Tienen una acción rápida en 10 a 15 minutos.

Son tóxicos y corrosivos, pudiendo dañar lana, algodón, tejidos sintéticos, níquel, zinc y cobre. Incompatibles con derivados catiónicos y algunos no iónicos. No son esporicidas y la luz ultravioleta los degrada. En un ambiente alcalino forman sales con un poder desinfectante muy reducido, teniendo mejor desempeño en un ambiente ácido. No deben aplicarse en superficies donde se preparen alimentos ni en unidades de neonatología.

3. Asociación de aldehídos

Es un producto bactericida de acción rápida y alta potencia. Se utiliza como alternativa al hipoclorito sódico para la limpieza y desinfección de zonas de alto riesgo y material metálico.

  • Dilución de uso del 0,5% al 1% del preparado comercial. A partir de concentraciones superiores, son productos irritantes para los ojos y la piel.
  • Tiempo de acción de 30 minutos. Mínimo 10 minutos de contacto, tiempo suficiente para que las superficies se sequen.
  • Preparación: la dilución se hará siempre con agua fría. No se mezclará con lejía ni otros desinfectantes. La dilución se realizará en el momento de su uso.

Los aldehídos son agentes desinfectantes de alto nivel y esterilizantes. Como principal inconveniente está su elevada toxicidad, siendo potencialmente cancerígenos. Solo actúan cuando el pH es alcalino y su acción no se ve significativamente afectada por la presencia de materia orgánica.

Habitualmente se usan tres: formaldehído (primera generación), glutaraldehído (segunda generación) y glioxal (tercera generación).

  • Formaldehído: se utiliza en solución acuosa al 40% (formalina) para la desinfección de superficies, solo o asociado a otras moléculas. Su uso es muy poco común. No debe mezclarse con desinfectantes que contengan yodo, ya que pueden formar potentes carcinógenos. Es el desinfectante de elección para instrumentos reutilizables para hemodiálisis.
  • Glutaraldehído: se presenta usualmente como solución acuosa al 2% para la desinfección de objetos sensibles al calor. En spray se puede utilizar para desinfectar cabinas, cámaras frigoríficas y otros espacios que se supongan contaminados con hongos o esporas. Tiene buena actividad frente a micobacterias.

El glutaraldehído es un dialdehído saturado, usado como desinfectante de alto nivel y esterilizante químico. Las soluciones acuosas son ácidas y generalmente en ese estado no son esporicidas. La actividad microbicida del glutaraldehído no solo está determinada por el pH o la concentración, sino también por la dilución en uso y la carga orgánica. Estos productos son efectivos en un rango de 1,5% a 3%. Las concentraciones inferiores afectan su actividad biocida, por lo que los productos del mercado comercial deben venderse con un control diario para asegurar estos niveles.

El glutaraldehído se utiliza como desinfectante de alto nivel para equipos médicos como endoscopios, tubos de espirómetro, dializadores, transductores, equipos de terapia respiratoria y de anestesia. No es corrosivo para el metal y no daña lentes, plásticos ni goma. No debe usarse para la desinfección de superficies debido a su alta toxicidad para las personas.

Tanto el formaldehído como el glutaraldehído, debido a su elevada toxicidad, deben restringirse a aquellas áreas donde su uso sea imprescindible y que cumplan con las medidas de protección establecidas.

Actualmente se recomienda utilizar productos de uno o dos aldehídos que no contengan formaldehído. El glutaraldehído no es un agente cancerígeno y se usa combinado con amonios cuaternarios, obteniéndose una poderosa sinergia. Cuando los desinfectantes están compuestos por varias sustancias, generalmente contienen un alcohol, amonios cuaternarios y un aldehído.

Desde 1999, aprobado por la FDA, se utiliza como esterilizante químico el OPA (Orto-ftalaldehído). Este aldehído es activo para un amplio rango de bacterias, hongos, virus, micobacterias, incluyendo las atípicas y el Bacillus subtilis. El OPA tiene excelente estabilidad en un rango de pH entre 3 y 9. No es irritante para la piel ni las mucosas, no requiere activación ni monitoreo de exposición y tiene un aroma imperceptible.

4. Alcoholes

En el ámbito de la salud, los alcoholes reconocidos principalmente son dos compuestos químicos solubles en agua: el alcohol etílico y el alcohol isopropílico. Estos alcoholes son rápidamente bactericidas para todas las formas vegetativas de bacterias, además de ser tuberculicidas, fungicidas y virucidas. Sin embargo, no destruyen esporas bacterianas.

Su efectividad depende de la concentración, alcanzando su máxima actividad entre 60 y 80 grados. La concentración óptima es del 70%.

Tiempo de acción: mínimo 2 minutos. No debe utilizarse sobre material metálico (acero inoxidable de baja calidad) ya que puede oxidarlo. Es inflamable y se utiliza como disolvente para desinfectantes no volátiles como la clorhexidina o los iodóforos.

5. Detergentes sintéticos con poder desinfectante

a) Detergentes aniónicos: tales como los alquilbencenosulfonatos de sodio.

b) Detergentes catiónicos: como los compuestos de amonio cuaternario.

Los detergentes basados en amonios cuaternarios son limpiadores extremadamente eficaces en un solo paso de limpieza y desinfección. Están formulados con detergentes catiónicos y no iónicos y son compatibles con detergentes anfotéricos; sin embargo, no deben mezclarse con otros limpiadores.

Los amonios cuaternarios tienen baja toxicidad y un amplio nivel de desinfección contra bacterias, hongos y virus. Su máxima efectividad se encuentra en un pH alcalino entre 7 y 10.

Estos desinfectantes no dejan manchas y no son corrosivos. Los amonios cuaternarios por sí solos no son efectivos contra el Mycobacterium tuberculosis, pero las nuevas formulaciones con alcohol de preparaciones listas para usar permiten la actividad tuberculicida.

Los amonios cuaternarios no deben usarse como desinfectantes de alto nivel.

6. Nuevos productos con acción bactericida de amplio espectro y baja toxicidad para el personal

Alta compatibilidad con todo tipo de materiales. Productos:

  • Desinfectantes basados en oxígeno activo:
    • Para la limpieza y desinfección de todo tipo de superficies.
    • Especialmente recomendados para incubadoras, utillaje y equipos.
    • No utilizar sobre acero inoxidable de baja calidad ya que puede oxidarse.

Gracias a su nueva formulación, permiten la limpieza y desinfección de todo tipo de superficies, equipos y utensilios.

Abrillantadores

Para la limpieza de muebles lavables, basta con usar detergente neutro diluido en agua y una bayeta de tela sin tejer, humedecida con la solución limpiadora.

Si después queremos lograr brillo, simplemente seque la superficie con una bayeta ecológica.

Para la limpieza de muebles no lavables, especialmente de madera, se utilizan productos captadores de polvo, conocidos coloquialmente como abrillantadores, que deben aplicarse en la bayeta al menos diez minutos antes de su uso para evitar acumulaciones no deseadas en la superficie. Estas acumulaciones, una vez seco el producto, provocan huellas difíciles de eliminar, por lo que es importante seguir el procedimiento correcto si queremos obtener un acabado óptimo.

A veces, en muebles de maderas nobles es necesario aplicar ceras a base de disolvente para nutrir y abrillantar las superficies. Para esta aplicación es conveniente limpiar previamente la madera con una bayeta humedecida en agua con detergente neutro, dejar secar completamente y aplicar la cera con una bayeta, siguiendo el procedimiento adecuado. En ocasiones, es necesario frotar la cera para obtener el brillo deseado.

Productos específicos: limpiacristales, limpiametales, limpiamuebles, ambientadores

Limpiacristales: Son productos adecuados para la limpieza de mesas de cristal. Se pulveriza el producto sobre el cristal y se aclara, de esta forma no quedarán marcas.

Limpiametales: Se aplican sobre aquellos metales que no pueden limpiarse con solución de detergente neutro. Se aplican, se dejan secar y posteriormente se lustran.

Limpiamuebles

Son abrillantadores que deben aplicarse en la bayeta al menos diez minutos antes de su uso y, preferiblemente, sobre mobiliario no lavable. No obstante, pueden ser sustituidos por una bayeta humedecida en solución de detergente neutro.

Ambientadores

Son productos a utilizar después de haber limpiado, vaporizando en pequeñas cantidades para evitar saturaciones, nocivas para la salud de las personas. No deben aplicarse si se han utilizado previamente detergentes olorosos.

Son recomendables en aseos los productos bacteriostáticos mediante sistemas de descarga secuencial, que permiten, además de una buena odorización, ralentizar el crecimiento bacteriano. Los ambientadores no son recomendables en el ámbito hospitalario.

Productos concentrados

Este tipo de productos tiene importantes ventajas y se presentan como a continuación se detalla:

  • Por ejemplo, una botella equivale hasta 750 litros de producto listo para usar.
  • Se utilizan mediante sistemas de dosificación instalados en la red de agua.
  • Con código de colores para identificación de productos, como rojo para servicios, azul para mobiliario, etc.
  • Se reducen los costes de almacenamiento y transporte.
  • Esta novedad evita riesgos debidos a la manipulación de productos químicos, así como controla el vertido de estos químicos, lo que favorece el entorno medioambiental.
Mi carrito
El carrito está vacío.

Parece que aún no te has decidido.