Evolución Histórica de la Enfermería
La enfermería se define como la ciencia que se ocupa del cuidado de la salud de los seres humanos. ¿Cuándo empezaron las personas a cuidarse unas a otras? Es probable que este proceso haya comenzado paralelamente con la aparición de los primeros homínidos, vinculado a las intervenciones maternales que aseguraban la continuidad de la vida y la supervivencia del grupo. La nueva especie en el planeta se diferenciaba de otras por su conciencia del pasado, presente y futuro. En este momento surge la necesidad de cuidarse unos a otros como una forma de enfrentar un presente hostil y un futuro incierto.
A lo largo de la historia, en diversas culturas, se pueden identificar grupos humanos preocupados por el cuidado de los demás. Esta “proto-enfermería”, que aún tardaría en configurarse como una disciplina común, adoptó diversas formas según el momento y la cultura en la que apareció. Probablemente, la primera “especialista” en cuidados fue la madre que cuidaba de sus hijos. Esta actitud, presente en otras especies animales, en los homínidos se acompaña de la comprensión de la importancia de estas acciones para la supervivencia del grupo.
Durante la prehistoria, cuando la enfermedad se explicaba por la intervención de fuerzas mágicas, los chamanes y sacerdotisas cuidaban a los enfermos aplicando conjuros, danzas, hechizos y usando ungüentos y extractos de plantas.
En Mesopotamia (entre el 6000 y el 5000 a.C.), se redactó el primer documento que trataba sobre la relación médico-paciente, el Código de Hammurabi. Se empezaron a usar fármacos junto con hechizos y rituales.
En el siglo VI a.C. en China, se comenzaron a utilizar tratamientos como la acupuntura y la moxibustión. El cuidado de los enfermos incluía masajes y la aplicación de ventosas.
En Egipto, los médicos y sacerdotes combinaban sus roles, ya que la religión, la salud y la magia eran inseparables. Atribuían las enfermedades a los dioses, pero lograron avances en el tratamiento de fracturas, heridas y algunos trastornos menores.
En la antigua Grecia, se abordó la enfermedad sin considerar aspectos mágicos o religiosos. Hipócrates y su discípulo Galeno mencionaron el estilo de vida, la higiene y la nutrición como aspectos inseparables de la salud. Trataron la enfermedad como un problema orgánico, diagnosticable y tratable. Existían ayudantes de los médicos, aunque en calidad de esclavos, y los enfermos y ancianos quedaban a cargo de mujeres que también asistían en los partos.
La religión cristiana, desde sus inicios, dio un lugar prioritario al acto de “cuidar al otro”. “Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis…” (versículos del Evangelio de San Mateo).
Durante Las Cruzadas (1095 – 1291 d.C.), que buscaban la reconquista de Tierra Santa, la demanda de hospitales y sanitarios en las rutas seguidas por los cruzados propició la aparición de órdenes militares dedicadas a la enfermería. Se construyeron numerosos hospitales, especialmente en el Mediterráneo.
Durante el siglo XIII, surgieron las primeras universidades donde se impartían conocimientos médicos, aunque pasarían varios siglos hasta que la disciplina de enfermería fuera reconocida e incluida en ellas. Se autorizó la disección de cadáveres humanos y se dictaron estrictas medidas para el control de la higiene pública.
En el Renacimiento (siglos XV y XVI), con el retorno a los valores de las culturas clásicas, se produjeron importantes avances en el conocimiento de la salud y la enfermedad. Los cuidados sanitarios eran ejercidos por una amplia variedad de colectivos que no siempre contaban con reconocimiento institucional: parteras, sangradores, hernistas, cirujanos, entre otros.
En el Siglo de Oro español (siglos XVI y XVII), aparecieron los primeros manuales de formación para enfermeros, quienes desde entonces debían saber leer y escribir para ejercer su profesión.
Durante la Ilustración (siglo XVIII y principios del XIX), la fe en el poder de la razón humana y el “atrévete a conocer” de Kant, junto con el desarrollo de la técnica que permitió la construcción de instrumentos precisos, propiciaron un vertiginoso desarrollo científico. Apareció la figura del practicante, que actuaba como cirujano menor, barbero y sangrador.
Las órdenes de las diaconisas, que existieron en los primeros tiempos del cristianismo, fueron rescatadas por la Iglesia protestante. En 1836 se creó el Instituto de Diaconisas de Kaiserwerth, donde por primera vez se impartió formación reglada a las enfermeras. Este hecho, aunque constituyó un hito en la configuración de la futura disciplina enfermera, también la lastró, asociándola a determinadas creencias o vocación religiosa. Se fomentaba la dedicación a los enfermos, pero se ignoraba la formación científica.
Evolución Histórica de la Enfermería Moderna
Florence Nightingale (1820 – 1910) es tradicionalmente considerada la verdadera precursora de la enfermería moderna. En 1859, después de su trabajo voluntario en la guerra de Crimea, donde sus aportes lograron disminuir la mortalidad entre los heridos, escribió “Notas de Hospital” y “Notas de Enfermería”. Poco después, inauguró la “Escuela Nightingale de Formación para Enfermeras”, una institución educativa independiente en la que las propias enfermeras formaban a las estudiantes siguiendo un programa completo.
En España, en 1857, Claudia Moyano Samaniego, Ministro de Fomento, consiguió la aprobación de la Ley de Instrucción Pública, conocida como “Ley Moyano”, que consolidó el sistema educativo del país y se mantuvo en vigor durante más de 100 años. Esta ley reconocía las profesiones de “practicantes y parteras”.
En 1870, existía en España formación diferenciada para practicantes, parteras, enfermeros, enfermeras y mozos.
En 1915, la Real Orden del 7 de mayo reconoció el título de enfermera como una profesión formalmente regulada e incluida en diversos planes de estudio. Paralelamente, funcionaban tres titulaciones con una división sexual del trabajo: enfermera y matrona para las mujeres, y practicante (con podólogos como anexo) para los hombres.
El 4 de diciembre de 1953 (BOE de 29 de diciembre), se produjo la unificación de estas tres ramas (Practicantes, Matronas y Enfermeras) en una sola profesión: Ayudante Técnico Sanitario (ATS). Sin embargo, las Escuelas de Enfermería dependientes de las Facultades de Medicina seguían separadas por sexo. Las Escuelas de Ayudantes Técnicos Sanitarios Masculinos se enfocaban principalmente en la atención de urgencias y zonas rurales, mientras que las Escuelas de Ayudantes Técnicos Sanitarios Femeninos se orientaban hacia el trabajo en hospitales.
Con la llegada de la democracia, los estudios de ATS se incorporaron a la universidad a través de las Escuelas Universitarias de Enfermería, con la creación del título de Diplomado Universitario en Enfermería y su independencia de las Facultades de Medicina (1977, Real Decreto de 23 de julio).
Treinta años más tarde, España se integró plenamente en el espacio europeo de educación a través del Plan Bolonia. La Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, estableció las bases para una profunda modernización de la Universidad española, organizando una nueva estructuración de las enseñanzas y títulos universitarios oficiales para adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior.
El Real Decreto 1393/2007 (BOE, de 30 de octubre de 2007) organizó las enseñanzas universitarias en tres ciclos: Grado, Máster y Doctorado. La enfermería quedó configurada como una carrera universitaria de Grado de 4 años de duración, comenzando a impartirse en el curso académico 2010-2011.
Evolución Histórica de los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería
Los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería comparten sus raíces históricas con las enfermeras, aunque su formación reglada apareció mucho después y, cuando lo hizo, no fue en el ámbito universitario.
En algunos países, estos técnicos son vistos como un primer nivel de conocimiento en la ciencia de la enfermería, con la posibilidad de continuar su formación para convertirse en “enfermeras básicas” y luego en “enfermeras profesionales”. En España, sin embargo, tienen procesos formativos distintos y sin conexión entre ellos, a pesar de que su campo de estudio y aplicación es el mismo: los cuidados de la salud.
Los primeros Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería en España aparecieron en 1963, tras una orden ministerial que definía sus funciones, con el objetivo de cubrir las necesidades básicas de los pacientes en los centros de hospitalización. En ese entonces, eran conocidos como “Auxiliares de Clínica” y no se requería ninguna formación reglada. Dependían jerárquicamente de los ATS (Ayudantes Técnicos Sanitarios), pero a menudo trabajaban directamente bajo las órdenes de los médicos.
El 26 de abril de 1973 se aprobó el Estatuto del personal Auxiliar Sanitario titulado y Auxiliar de Clínica de la Seguridad Social, que por primera vez reconoció legislativamente la figura del Auxiliar de Clínica. Esta orden les autorizaba a desempeñar sus funciones en otros ámbitos además de los hospitalarios, como consultas externas, farmacias, laboratorios, quirófanos y dispensarios.
ORDEN de 26 de abril de 1973, por la que se aprueba el Estatuto del Personal Auxiliar Sanitario Titulado y Auxiliar de Clínica de la Seguridad Social.
CAPÍTULO II. CLASIFICACIÓN DEL PERSONAL. Personal no titulado: Auxiliares de Clínica
Art. 8.0 Se integran en el grupo de Auxiliares de Clínica el personal femenino no titulado que, actuando en las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social, cumpla las funciones de asistencia enumeradas en la sección 7 del capítulo VII de este Estatuto.
Sección 7.ª Funciones de las Auxiliares de Clínica
Art. 74. Corresponde a las Auxiliares de Clínica ejercer, en general, los servicios complementarios de la asistencia sanitaria en aspectos que no sean competencia del Personal Auxiliar Sanitario Titulado. Se atendrán a las instrucciones del personal responsable del Departamento o Servicio donde actúen y, en todo caso, dependerán de la Jefatura de Enfermería y de la Dirección del Centro. Además, cumplirán otras funciones señaladas en los Reglamentos de Instituciones Sanitarias y las instrucciones de cada Centro, siempre que no contradigan lo establecido en este Estatuto.
En 1975, se produjo un gran avance profesional con la iniciación de la formación reglada de los conocidos como “Auxiliares de Clínica”, con la creación del Título de Formación Profesional, Rama Sanitaria (FP1).
Los Auxiliares de Clínica con el título de Formación Profesional, Rama Sanitaria (FP1) convivieron durante mucho tiempo con aquellos que accedieron al puesto sin formación previa. En 1984, se regularizó la situación, exigiendo la posesión del título a todos aquellos que quisieran trabajar en instituciones sanitarias de la Seguridad Social.
En 1986, la categoría de “Auxiliar de Clínica” fue sustituida por la nueva categoría profesional de “Auxiliar de Enfermería”, mediante la Orden de 26 de diciembre de 1986 del Ministerio de Sanidad y Consumo.
MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO
ORDEN de 26 de diciembre de 1986 por la que se introduce la categoría profesional de Auxiliar de Enfermería en sustitución de la de Auxiliar de Clínica en el correspondiente Estatuto de Personal de la Seguridad Social y se modifican los baremos para la provisión de vacantes de esta categoría.
…con vistas a la profesionalización del colectivo de Auxiliares de Clínica se procederá a crear la categoría profesional de Auxiliares de Enfermería, en sustitución de la anterior, exigiendo para el acceso a esta nueva categoría el título de Formación Profesional de primer grado, rama Sanitaria.
Nueva Denominación y Formación Reglada
La nueva denominación, “Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería,” con formación reglada, incluye el término “enfermería,” acercando a estos profesionales a los cuidados de la salud que siempre han sido su campo de trabajo y estudio.
El 3 de octubre de 1990, se aprobó la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Esta ley reorganizó todo el sistema educativo español, vigente desde los años 70.
Artículo 3
[…] 2. Las enseñanzas de régimen general se ordenarán de la siguiente forma:
a) Educación infantil.
b) Educación primaria.
c) Educación secundaria, que comprenderá la educación secundaria obligatoria, el bachillerato y la formación profesional de grado medio.
d) Formación profesional de grado superior.
e) Educación universitaria.
Se modificó la enseñanza reglada de la Formación Profesional y, mediante los Decretos 546/1995 y 558/1995, se estableció el currículo formativo y la nueva denominación del título: Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería.
MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA
Real Decreto 558/1995, de 7 de abril, por el que se establece el currículo del ciclo formativo de grado medio correspondiente al título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (BOE 134/1995).
Artículo 1
- Este Real Decreto determina el currículo para las enseñanzas de formación profesional vinculadas al título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. A estos efectos, la referencia del sistema productivo se establece en el Real Decreto 546/1995, de 7 de abril, por el que se aprueban las enseñanzas mínimas del título. Los objetivos, expresados en términos de capacidades y los criterios de evaluación del currículo del ciclo formativo, son los establecidos en el citado Real Decreto.
MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA
Real Decreto 546/1995, de 7 de abril, por el que se establece el título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y las correspondientes enseñanzas mínimas (BOE 5/06/95).
Anexo. 2.1.1 Competencia general
Proporcionar cuidados auxiliares al paciente o cliente y actuar sobre las condiciones sanitarias de su entorno, como miembro de un equipo de enfermería en los centros sanitarios de atención especializada y de atención primaria, bajo la dependencia del diplomado en enfermería o, en su caso, como miembro de un equipo de salud en la asistencia derivada de la práctica del ejercicio liberal. Podrá ejercer su actividad laboral principalmente en el sector sanitario, en atención primaria y comunitaria: domiciliaria, promoción de la salud, salud bucodental, consultas y residencias de ancianos; en atención especializada: consultas, hospitalización, urgencias y unidades especiales; en centros balneoterápicos y en departamentos de asuntos sociales de Ministerios, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.
En el año 2007, el Instituto Nacional de Cualificaciones Profesionales, en su Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales (CNCP), incluyó el Título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería como de Nivel 2 (perteneciente a los ciclos formativos de grado medio) y como de Nivel 3 (perteneciente a los ciclos formativos de grado superior) de cualificación profesional.
Al considerar al Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería como de Nivel 3, se le reconoce un nivel de cualificación que le capacitaría para:
- Competencia en actividades que requieren dominio de técnicas y se ejecutan con autonomía.
- Responsabilidad de supervisión de trabajo técnico y especializado.
- Comprensión de los fundamentos técnicos y científicos de las actividades y del proceso.


