Higiene del paciente adulto

Atención a las necesidades de higiene del paciente

Mantener una higiene adecuada es parte fundamental de un estilo de vida saludable. Para su correcta implementación, es necesario una evaluación de enfermería precisa y contar con los recursos adecuados.

En personas enfermas, ya sea hospitalizadas o no, la higiene adquiere una importancia crucial, ya que depende en gran medida del grado de invalidez o de sus capacidades para realizarla por sí mismas.

Por lo tanto, la higiene de los pacientes enfermos, especialmente los hospitalizados, es responsabilidad del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Este rol implica atender las necesidades de los pacientes en cuanto a la higiene corporal, del cabello, ojos, oídos, genitales, etc.

Concepto de higiene, higiene general y parcial

La higiene (del francés “hygiene”) se refiere a la parte de la medicina que estudia los medios, procedimientos y hábitos necesarios para conservar la salud del individuo y prevenir enfermedades.

La higiene comprende una serie de procesos que mejoran la defensa de la piel contra enfermedades y aumentan la seguridad del paciente. Sin una higiene personal adecuada, la enfermedad puede agravarse ya que el organismo se vuelve menos resistente. El Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería es responsable de mantener la limpieza del enfermo, asegurando que esté en las mejores condiciones posibles.

En las personas enfermas, la higiene debe ser más minuciosa que en individuos sanos, ya que los cuidados de limpieza se realizan para que la piel pueda cumplir eficazmente sus funciones.

Según Kozier en “Enfermería Fundamental” (Interamericana-McGraw Hill), existen varios tipos de baños higiénicos:

  • Baño completo en la cama: En este caso, el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería realiza todo el procedimiento ya que el paciente está encamado y no puede moverse.
  • Baño en la cama: Aquí, el paciente puede moverse pero no puede levantarse, por lo que asume su higiene y es asistido por la enfermera cuando es necesario (espalda, pies, etc.).
  • Baño parcial: En este caso, solo se limpia las áreas que pueden desprender olor o causar incomodidad al paciente debido a la falta de higiene (cara, manos, axilas, área perineal y espalda). A veces, el propio paciente realiza esta higiene en el lavabo.
  • Baño en bañera o ducha: Es el más recomendable por su comodidad, ya que facilita el lavado y, sobre todo, el aclarado.

Higiene de la piel

La piel sucia de orina o excrementos corre el riesgo de macerarse e infectarse, por lo que es esencial mantener una buena higiene y aseo de los genitales varias veces al día.

Un correcto aseo del paciente tiene varios objetivos:

  • Mantener el buen estado de la piel: Eliminando suciedad y sudor, lo que también elimina el mal olor. Una buena limpieza permite que la piel funcione correctamente y evita infecciones bacterianas.
  • Estimular la circulación sanguínea: Al estar el paciente mucho tiempo acostado, el retorno venoso disminuye.
  • Reducir la temperatura corporal: En caso de fiebre o hipertermia, un baño o ducha con agua fría puede ayudar.
  • Cubrir necesidades de seguridad del paciente: Previniendo infecciones.
  • Refrescar al paciente: Proporcionando una sensación de confort y bienestar, aumentando así su autoestima.

Independientemente de si se trata de un aseo completo o parcial, se deben seguir ciertos principios relacionados con el cuidado del paciente, la técnica y el material utilizado.

El paciente

  • Respetar su pudor: A nadie le gusta mostrar su desnudez, especialmente en esas circunstancias y frente a extraños. Para minimizar esto, se debe respetar su intimidad cubriendo al paciente parcialmente con una sábana.
  • Humanizar la tarea: Manteniendo una buena relación con el paciente durante el procedimiento.
  • Mover al paciente con suavidad.
  • Actuar rápidamente: Para reducir el riesgo de cansancio.
  • Evitar el enfriamiento: Descubriendo solo la zona a limpiar y cubriendo el resto del cuerpo. Utilizar biombos o cortinas para eliminar corrientes de aire.
  • Secar al paciente después del aseo y recalentar si es necesario.
  • Reinstalar cómodamente al paciente.

La técnica

Durante el aseo, se debe actuar con método y limpiar cada zona del cuerpo una a una. La secuencia de los pasos es la siguiente:

  1. Preparar el material necesario antes del procedimiento, colocándolo al alcance.
  2. Colocar al paciente en una posición cómoda, reduciendo al mínimo sus movimientos.
  3. Proteger al paciente y la cama.
  4. Evacuar el agua sucia, ropa usada, etc.
  5. Dejar todo en orden.
  6. Los cuidados se administran desde la derecha, excepto el lavado, que se hace de arriba hacia abajo.

El material

  • Elementos de protección: Hule, sábana pequeña, manta de baño.
  • Elementos de lavado: Toallas, guantes, esponjas, palangana, agua, jabón, crema hidratante, jarra, etc.
  • Elementos de recambio: Ropa del paciente, ropa de cama.
  • Elementos de evacuación: Orinal plano o cuña, bolsa para la ropa sucia o cubo, etc.

Aseo completo y baño

  • Lavado de pies: Diario.
  • Lavado de cabello: Una vez a la semana.
  • Baño de limpieza: Diario, preferiblemente en la bañera si es posible, y si no, en la cama.

Es importante vigilar la temperatura de la habitación y evitar corrientes de aire durante el aseo, especialmente si es un aseo completo. El aseo diario implica una limpieza simplificada, por lo que no se lavan todos los días el cabello, entre otros.

Técnicas de baño asistido

Baño en bañera o ducha

En estos casos, el paciente necesita poca o ninguna ayuda. Generalmente, la ducha tiene efectos estimulantes, mientras que el baño es relajante. Los hospitales están implementando sistemas de seguridad especiales para evitar accidentes en los baños, tales como barras de seguridad y alfombrillas antideslizantes. El material necesario incluye:

  • Dos toallas.
  • Pijama o camisón.
  • Bata.
  • Zapatillas.
  • Bolsa para la ropa sucia.
  • Jabón o gel, esponja, etc.

Baño completo en la cama

La técnica de baño asistido implica una serie de acciones destinadas a realizar la higiene corporal completa del paciente encamado. Debe realizarse siempre que sea necesario, pero al menos una vez al día, por la mañana, coincidiendo con el cambio de sábanas de la cama.

Normas generales para el aseo

  • Evitar corrientes de aire en la habitación, manteniendo una temperatura ambiental de aproximadamente 22-24 °C.
  • La temperatura del agua para el baño debe estar entre 37-40 °C (asegurando un mínimo de 36 °C durante todo el proceso). Es crucial que el agua esté caliente, ya que el uso de agua fría en ciertas situaciones (como en pacientes sudorosos, fatigados o con problemas cardíacos) puede causar trastornos graves. El agua debe cambiarse tantas veces como sea necesario.
  • Preparar y tener a mano todo el material necesario para evitar idas y venidas.
  • Lavar cada zona del cuerpo una vez (enjabonar, aclarar y secar la parte correspondiente antes de pasar a otra).
  • Es importante que el aseo sea realizado por dos TCAE para reducir el riesgo de accidentes.
  • Colocar al paciente en la posición más cómoda posible, según su patología.
  • Preservar la intimidad del paciente, manteniéndolo desnudo el menor tiempo posible.

Material necesario para el aseo del paciente

  • Material de protección: Hule, entremetida, manta de baño y biombo si es necesario.
  • Material para el lavado: Dos toallas, esponja, palangana con agua caliente (37-40 °C).
  • Guantes.
  • Jabón líquido.
  • Jarra con agua.
  • Alcohol.
  • Gasas y pinzas de Kocher y de Duval.
  • Cuña.
  • Tijeras de punta roma para uñas.
  • Pasta de dientes, cepillo y seda dental para la higiene bucal.
  • Champú, peine, cepillo y secador para el cabello.

Procedimiento

Para realizar un baño completo en cama, se siguen estos pasos:

  1. Preparación:
    • El TCAE debe lavarse las manos y ponerse guantes. Si es posible, se pedirá la colaboración del paciente.
    • Retirar la colcha y la manta de la cama, cubriendo al paciente con una manta de baño y dejando expuesta solo la zona que se va a lavar.
  2. Proceso de lavado:
    • Realizar el aseo por partes, enjabonando, enjuagando y secando cada área antes de pasar a la siguiente.
    • Colocar una toalla para proteger la almohada o la cama en cada paso.
  3. Orden de lavado:
    • Cara, cuello y orejas:
      • Humedecer una torunda con agua destilada y usar pinzas para limpiar los párpados (una torunda para cada ojo, de adentro hacia afuera). Luego limpiar el pabellón auricular, el contorno de la boca y las aletas de la nariz. Finalmente, lavar la cara y el cuello, secándolos con una toalla.
      • En pacientes inconscientes, aplicar una pomada o solución lubricante en los ojos para evitar ulceraciones después de la limpieza.
    • Hombros, brazos y manos:
      • Colocar una toalla debajo del área a lavar y limpiar de arriba hacia abajo. Sumergir las manos del paciente en un recipiente con agua caliente para facilitar la limpieza y el corte de uñas. Lavar las axilas.
    • Tórax y mamas:
      • En mujeres, lavar y secar bien el pliegue submamario. Mantener la zona pectoral descubierta el menor tiempo posible o limpiar por debajo de la toalla que la cubre.
    • Abdomen:
      • Lavar siguiendo el mismo procedimiento que en las áreas anteriores.
    • Extremidades inferiores:
      • Colocar el pie en un recipiente con agua caliente como se hizo con las manos. Lavar cada pierna de arriba hacia abajo, una a la vez. Secar muy bien los pliegues interdigitales.
    • Espalda y nalgas:
      • Colocar al paciente en posición lateral con una toalla a lo largo de la espalda. Lavar de arriba hacia abajo.
    • Genitales externos:
      • Colocar una cuña debajo del periné con las piernas separadas y flexionadas. La higiene de los genitales debe hacerse siempre de los genitales hacia la región anal, nunca al revés, para evitar la transferencia de gérmenes del ano a los genitales, especialmente en mujeres.
      • Usar agua y un antiséptico no irritante en lugar de jabón. Después del baño, secar bien, prestando especial atención a los pliegues cutáneos.
  4. Post-procedimiento:
    • Aplicar crema hidratante y masajear las piernas y la espalda (evitando áreas con úlceras por presión). Cambiar el pijama o camisón y la ropa de cama del paciente.
    • Recoger todo el material utilizado y registrar en el libro de observaciones el tipo de baño realizado, los cuidados administrados y cualquier incidencia detectada.

Zonas que requieren cuidados especiales

En los pliegues cutáneos

Debido al calor y la humedad, los pliegues cutáneos son propensos al desarrollo de gérmenes, lo que puede causar desde irritación hasta la excoriación de la piel. Es esencial secar bien estas áreas y aplicar talco y pomadas según sea necesario.

En las manos

El lavado de manos debe realizarse varias veces al día, especialmente después de usar el baño y antes y después de las comidas.

Higiene del cabello en el paciente encamado

1. Informar al paciente sobre el procedimiento.

2. Colocar al paciente en la posición de Roser o Proetz, acercándolo al borde de la cama en decúbito supino o a la cabecera si se puede bajar, de manera que la cabeza cuelgue fuera de la cama con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo.

3. Retirar la ropa de cama que cubre al paciente hasta la cintura y cubrirlo con una manta de baño.

4. Colocar una toalla sobre los hombros y alrededor del cuello del paciente, y poner algodones en los oídos.

5. Colocar un hule en forma de canalón desde la cabeza al suelo, donde se situará una palangana grande o un cubo para recoger el agua.

6. Mojar el cabello, aplicar champú, lavar y enjuagar. Repetir la aplicación de champú y enjuagar con abundante agua.

7. Retirar el hule y la palangana.

8. Secar el cabello con una toalla, peinar y secar con secador. Asegurarse de que la ropa de cama y el pijama o camisón del paciente no estén mojados.

9. Volver a colocar al paciente en la posición adecuada.

Higiene de la boca

La higiene bucal implica una serie de medidas higiénicas realizadas por el personal de enfermería en la cavidad bucal (lengua, dientes, encías, paladar y labios).

En el enfermo consciente

Material necesario:

  • Toalla.
  • Cepillo y seda dental.
  • Pasta dentífrica.
  • Vaso.
  • Batea.
  • Solución antiséptica (ej.: clorhexidina para inhibir la placa bacteriana).
  • Riñonera.
  • Gasas.
  • Colutorio.

Procedimiento:

1. Si es posible, sentar al paciente en la cama en posición de Fowler. Si no puede incorporarse, colocarlo en decúbito lateral.

2. Colocar una toalla alrededor del cuello del paciente.

3. Si el paciente puede hacerlo por sí mismo, se cepillará los dientes y se enjuagará con agua o una solución antiséptica. Si no, el TCAE lo hará. Utilizar cepillo, pasta dentífrica, seda dental si es necesario, batea y vaso.

4. Si el paciente tiene prótesis dental no fija, el TCAE debe ayudar a retirarla con guantes puestos. Esto solo en el caso de pacientes conscientes; para pacientes inconscientes, la prótesis debe retirarse antes de que entren en ese estado.

5. La prótesis se retira con una gasa y se coloca en un vaso con agua. Luego, se realiza la higiene bucal como se indicó. Las gasas usadas se depositan en la riñonera.

6. Después, limpiar la prótesis con un cepillo especial y sumergirla en una solución desinfectante en un vaso.

7. Los enjuagues bucales con colutorio son un buen complemento a la pasta dentífrica. Un colutorio es una solución líquida acuosa o hidroalcohólica con los mismos principios activos que las pastas dentífricas pero en concentraciones más bajas. Pueden contener flúor para prevenir la caries, o agentes antisépticos o cicatrizantes para prevenir la gingivitis.

Los colutorios dentales deben entenderse como un complemento a la higiene dental, no como un sustituto. Son especialmente útiles en postoperatorios, para portadores de dentaduras postizas, o en casos extremos donde el uso del cepillo sea difícil.

Higiene bucal en el enfermo inconsciente

Material necesario:

  • Toalla.
  • Depresor lingual.
  • Riñonera.
  • Gasas.
  • Pinzas de Kocher.
  • Solución antiséptica (ej.: clorhexidina para inhibir la placa bacteriana).
  • Lubricante (vaselina).

Procedimiento:

1. Evaluar la necesidad de aspirar secreciones faríngeas antes de comenzar el procedimiento.

2. Colocar al paciente en decúbito lateral o con la cabeza girada hacia un lado, retirando previamente la almohada.

3. Colocar una toalla y la riñonera debajo de la cara del paciente.

4. Sujetar las gasas (formando una torunda) con las pinzas y empaparlas en antiséptico.

5. Limpiar los dientes, la lengua y el paladar con las gasas, utilizando el depresor lingual.

6. Cambiar la gasa después de limpiar cada zona diferente (por ejemplo, después de los dientes, después de la lengua, etc.).

7. Secar bien los labios con una gasa y aplicar lubricante para evitar que se resequen.

Aseo perineal

El aseo perineal es de gran importancia debido a que una persona enferma con esta zona sucia corre el riesgo de ensuciarse el resto del cuerpo. Además, la humedad puede causar maceración en los tejidos de las nalgas, y el mal olor de la ropa sucia es incómodo tanto para el paciente como para los demás.

Procedimiento:

1. Descubrir al paciente retirando la ropa de cama, cubriendo previamente las extremidades inferiores y el tórax con una manta de baño.

2. Proteger la ropa de la cama colocando un hule pequeño y una entremetida en la zona a limpiar.

3. Retirar el material excretado con gasas o torundas y proceder al lavado como se ha descrito anteriormente.

4. Si el paciente tiene úlceras en la región sacra o glútea, no usar el orinal plano ni aclarar con un chorro de agua. En su lugar, asear con una esponja empapada en agua jabonosa y aclarar con una esponja limpia o un paño húmedo, procurando no mojar los apósitos y vendajes que protegen la úlcera.

Aseo de los Pies

El cuidado de los pies es crucial, ya que esta área del cuerpo posee muchas glándulas sudoríparas y es propensa a ulcerarse si no se limpia frecuentemente y no se observan los cambios que puedan surgir.

Se debe proteger la ropa de cama inferior con un hule y una sábana.

Se pedirá al paciente que doble la pierna para introducir el pie hasta el tobillo en una palangana con agua tibia (comprobando previamente la temperatura) ligeramente jabonosa durante unos momentos. Posteriormente, se enjuagará y secará, prestando especial atención a los espacios entre los dedos. Este proceso se repetirá con el otro pie, cambiando el agua de la palangana.

Si el paciente tiene úlceras, este baño no se podrá realizar. Si no las tiene, después de secar los pies, se procederá a aplicar crema o aceite de almendras. Si el paciente está encamado, se protegerán los talones con férulas antirrotación o un tablero para pies que permita mantener la articulación del tobillo a un ángulo de 90 grados.

En cuanto al cuidado de las uñas, deben recortarse después de cada lavado. Si tienden a encarnarse (onicocriptosis) o son frágiles, el paciente debe ser atendido por un podólogo. De lo contrario, las uñas se recortarán siempre en línea recta.

Cuidado de las Uñas

Como mencionamos anteriormente, las uñas son placas córneas adheridas al lecho ungueal (el espacio entre la piel y la uña). Son semitransparentes y cubren la cara dorsal de las falanges distales de los dedos de manos y pies.

Las alteraciones más comunes relacionadas con las uñas son:

  • Onicalgia: uña dolorosa.
  • Onicocriptosis: uña encarnada.
  • Onicofagia: hábito de morderse o roerse las uñas.
  • Onicomalacia: reblandecimiento de las uñas.
  • Onicomicosis: enfermedad de la uña causada por hongos, destacando Candida albicans y Epidermophyton floccosus.
  • Onicosquisis: división, fisuración o exfoliación de la uña, generalmente debido a la deshidratación de las láminas ungueales.
  • Onicorresis: rotura o fisuración espontánea de la uña.

El cuidado de las uñas se basa en una alimentación equilibrada (vitamina A, vitaminas del complejo B, sales minerales, calcio y proteínas fortalecen las uñas) y una higiene frecuente.

Para la higiene, primero se deben desinfectar las manos con un gel antiséptico y quitar el esmalte si lo hubiese. Sumergir las uñas en agua durante dos minutos.

Es importante no usar productos como detergentes o limas metálicas para la higiene de las uñas, ya que pueden causar resquebrajamiento.

Las mujeres con uñas blandas y quebradizas no deben usar productos cosméticos y es recomendable no pintarlas.

Después de cada lavado (con agua jabonosa), las uñas se recortarán siempre en línea recta. En el caso de las uñas de los pies, si tienden a encarnarse, el cuidado debe ser realizado por un podólogo.

Vestido y Desvestido del Paciente

  • Usar guantes: Colocarse guantes antes de iniciar el procedimiento.
  • Desnudar al paciente: Asegurarse de que el paciente esté cubierto con una toalla o una sábana mientras se le desviste.
  • Retirar el camisón:

– Retirar el camisón por la cabeza, previamente enrollado.

– Si es posible, sacar ambos brazos a la vez. Si no, sacar primero un brazo y luego el otro.

  • Manejo de la ropa sucia: Colocar la ropa en una bolsa para enviarla posteriormente a la lavandería.
  • Poner el camisón limpio: Realizar el procedimiento inverso al de quitarlo.
  • Retirar el pijama:

– Desabrochar la chaqueta y sacar un brazo primero, seguido del otro.

– Bajar y retirar los pantalones.

  • Paciente con venóclisis o traumatismo en un miembro: Desvestir primero el miembro sano y dejar el afectado para el final. Al vestir, comenzar con el miembro afectado.

Cambio de Camisón del Paciente Encamado con Suero

Abrir el camisón.

Sacar la manga del brazo libre: Retirar la manga del brazo que no tiene el sistema de suero.

Manejo del suero:

Retirar el frasco del palo de suero.

Sacar la manga del brazo con suero, pasando la manga sobre el sistema y hacia el frasco.

Tener cuidado de no bajar el frasco por debajo del nivel del brazo del paciente para evitar que la sangre retroceda por el sistema de suero.

Recolocar el frasco en el palo de suero.

Manejo del camisón sucio: Colocar el camisón sucio en una silla o en el cesto de ropa sucia.

Poner el camisón limpio:

Comenzar con el brazo que tiene el sistema de suero.

Desenganchar el frasco y pasar el camisón limpio por el frasco y el sistema.

Reenganchar el frasco y deslizar la manga del camisón por el brazo.

Deslizar la otra manga por el brazo libre.

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