2. CONCEPTO
Se describe la UPP como una lesión de la piel y/o los tejidos subyacentes, originada por un proceso isquémico producido por la presión, ya que es preciso ejercer una presión externa constante sobre un tejido blando.
M.ª J. Almendáriz (1999) la define: “La UPP es una lesión de origen isquémico, localizada en la piel y tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por presión prolongada o fricción entre dos planos duros”.
Se pueden distinguir dos tipos de presiones:
– Presión directa: es la ejercida de forma perpendicular.
– Presión tangencial: es la ejercida en sentido contrario al desplazamiento del paciente sobre un plano duro. Este tipo se conoce también como “fuerzas de cizallamiento” Se localizan habitualmente sobre protuberancias óseas al estar el tejido blando comprimido entre estas y una superficie externa. Se estima que la presión media para que se produzca una UPP debe ser superior a 32 mmHg.
Como resultado de la hipoxia tisular en la zona aparece una degeneración rápida de los tejidos, que comienza con una inflamación del tejido subcutáneo y de la piel, seguida de la aparición de un eritema que no desaparece en ausencia de presión. Si el proceso continúa, se afecta la dermis, apareciendo flictenas o erosiones que rompen la integridad cutánea. Si se mantiene el proceso isquémico, origina una necrosis o escara con o sin exudado, pudiendo afectar los distintos planos anatómicos hasta el hueso.
En la actualidad se ha desechado el empleo del término “úlcera por decúbito” debido a que no hace referencia a la presión, factor determinante en su aparición y porque excluye a las úlceras que no aparecen en decúbito.
2.1. EPIDEMIOLOGÍA
Las úlceras por presión han sido, hasta hace muy escasos años, un problema concurrente a otras patologías, un proceso inevitable, silencioso y menor, que acompañaba al paciente y su diagnóstico principal.
El Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP), en 1994, consiguió que el sistema sanitario español, sus profesionales y muy particularmente la enfermería comenzaran a tomar conciencia del problema al que se enfrentaban.
El GNEAUPP ha tratado de dimensionar el problema y ha llevado a término dos estudios de prevalencia en España que nos acercan a la realidad de las úlceras. En 2004 y posteriormente en 2006 publicó los siguientes resultados, de prevalencia cruda: Estudio Atención Primaria Hospital Centros sociosanitarios 2002-2003 8,34% 8,81% 7,6% 2005 3,7% 8,24% 6,1% Las repercusiones económicas de este problema de salud nos la facilitó Torra i Bou, subdirector del GNEAUPP, en el año 2000 que extrapoló los datos de un estudio del Dr. Posnett, catedrático de economía de la salud de la Universidad de York, a nuestro entorno socio económico, concluyendo que: El gasto sanitario como causa de las UPP en 2000, fue de 1.687 millones de euros. El 5,21% de nuestro gasto sanitario aquel año.
Aunque el gasto más importante lo generan las vidas humanas que perdemos por esta causa: en 2001 más de 600 personas mayores de 65 años, morían por esta causa.
J. Soldevilla (director del GNEAUPP), en 2004, trata de poner de manifiesto una nueva dimensión al respecto de las úlceras, sus repercusiones ético legales.
Al tratarse de un problema evitable en la mayoría de los casos, se podría interpretar que su aparición es causa de mala praxis por negligencia profesional y aunque nuestros abogados aún no han reparado en este aspecto, es cierto que en otros países se acumulan las demandas a consecuencia de este problema de salud.
Para salvaguardarnos de posibles demandas, hemos de tener presente las siguientes recomendaciones:
– La justicia interpreta los medios puestos para evitar la aparición de UPP, no los resultados obtenidos. Por tanto hagamos prevención, con todos los medios a nuestro alcance.
– La justicia indaga si nuestra actividad sigue la “lex artis” ad hoc, a la que un buen enfermero debe adecuarse mediante:
• Seguimiento de guías o protocolos de actuación
• Información al paciente.
– La justicia verificará nuestra buena praxis por medios documentales, verificando que nuestra actividad está reflejada en la historia clínica del paciente.
Javier Soldevilla “el estado actual de conocimiento y desarrollo social ha de lograr desterrar la concepción de las úlceras por presión como un proceso banal, fatal, inevitable y silente”
Necesitamos sacar a la luz un problema de salud pública “una epidemia debajo de las sábanas” (Pam Hibbs).


