2. INDICADORES Y EVALUACIÓN.

 

El estado funcional es el mejor indicador del pronóstico y estado de un paciente y se define como la adecuación y suficiencia del paciente para realizar sus necesidades diarias.

Lo primero es mirar a al paciente al entrar en consulta o atenderle y observar cómo camina y saluda, si usa o no bastón, cómo se sienta y habla, etc.

Debe atenderse:

1. Actividades básicas de la vida diaria: vestirse, bañarse, alimentarse, traslado, marcha, limpieza del ano y la uretra.

2. Actividades instrumentales de la vida diaria: uso y administración de fármacos, uso del dinero, transporte, compras, tareas domésticas, preparación de las comidas.

Una vez identificados los déficit de estas dos áreas, es necesario recurrir o a la familia o a los medios comunitarios para que colaboren en suplir estas necesidades y permitir al anciano vivir con la mínimas restricciones posibles.

3. Marcha: se puede evaluar por la prueba cronometrada de levantarse y caminar. Se le mira al paciente mientras se para de la silla, camina 3 metros, se da vuelta y vuelve a sentarse a la silla. El anciano sano debiera demorarse menos de 10 segundos. Un tiempo mayor, conlleva a un mayor peligro de caídas, y justifica una detenida evaluación de la movilidad.

4. Cognición: tiene 2 componentes: demencia y delirio. La demencia (ver más atrás) puede evaluarse mediante el Mini-Mental State Examination (MMSE) y la demencia (ver en el capítulo respectivo), puede ser evaluado mediante el Confusion Assessment Method (CAM).

5. Evaluación de la Visión: Se puede evaluar mediante la tarjeta de Jaeger o el tarjetón de Snellen. Ante un déficit, recomendar una visita al oculista.

6. Evaluación de la audición: Se puede evaluar mediante una prueba simple de susurrado a 60 cms. de cada oído por separado. Ante una falencia, derivar al especialista. La mala audición, se ha visto relacionada con mayor depresión, disminución de la función física y aislamiento social.

7. Nutrición: Evaluar pérdida de peso, anormalidades del IMC, hipoalbuminemia, hipocolesterolemia y deficiencias vitamínicas.

Conviene buscar elementos como: problemas económicos, dentales, enfermedades que impidan absorción o digestión, la capacidad de prepararse o comprar alimentos, elementos culturales que interfieran con una buena alimentación, pérdida de apetito por: fármacos, otras enfermedades o depresión.

8. Si el paciente maneja vehículos, confirmar que sea capaz de hacerlo apropiadamente

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