3. Normas de higiene.

Podemos definir la higiene como el conjunto de acciones encaminadas para conseguir y conservar la salud. Podemos ver en ella dos vertientes: la higiene individual y la higiene social. La higiene individual se refiere al individuo como ser independiente y aislado, mientras que la higiene social trata de la salud pública o colectiva. Realmente es muy difícil la separación entre la higiene individual y la social pues no puede concebirse una sociedad higiénica si no lo son los individuos que la integran.

En una institución Hospitalaria o Ambulatoria, donde el contacto con los enfermos es constante, directa o indirectamente, la higiene es el punto clave que hay que cuidar hasta el más mínimo detalle. Recordemos que los microbios (seres microscópicos) son productores de muchas y graves enfermedades, y se multiplican con increíble rapidez en cuanto las condiciones ambientales lo permitan. Los microbios malignos o patógenos, por contagio (directo o indirecto) pueden llegar a instalarse en nuestro organismo en número suficiente para producir una infección. Las toxinas (sustancias venenosas producidas por los microbios patógenos) se extienden con la sangre, atacan y destruyen las células del organismo. Es conocido que el organismo reacciona contra la invasión de microbios patógenos (los glóbulos blancos son las defensas naturales que atacan a los microbios patógenos y elaboran además antitoxinas, pero en muchas ocasiones esa reacción no es suficiente para vencer la enfermedad y es necesario recurrir a las defensas artificiales; sueros, antibióticos, etc.).

 

El aseo personal y la limpieza en los trabajadores sanitarios es de tal importancia que su descuido puede conllevar la transmisión de gérmenes patógenos. Los trabajadores en Instituciones Sanitarias, transportan papeles, materiales, objetos, camas, enfermos, que tal vez son portadores de microbios que, a su vez, pueden transmitir a otros pacientes o a su misma familia, por lo que la higiene y la desinfección debe presidir todos sus actos.

A la entrada al trabajo debe quitarse la ropa de calle y vestirse el uniforme reglamentario, cuidando lavarse bien las manos con agua y jabón, empleando cepillo de uñas para comenzar su labor. Las prendas de uniforme deben conservarlas siempre limpias cambiándose las mismas en caso de ensuciarlas por alguna circunstancia fortuita.

 

Por tanto, el profesional, debido al continuo contacto con los pacientes debe extremar las medidas de higiene, sabiendo que éstas son la suma de acciones beneficiosas para la salud actuando de forma global sobre determinados factores de riesgo con el objetivo de prevenir las infecciones nosocomiales.

Entre las medidas que se deben tomar, existen:

  • Medidas de eficacia probada, como la esterilización, lavado o desinfección de manos, métodos de barrera (empleo adecuado de guantes, bata, etc.), vacunación del personal sanitario y no sanitario.
  • Medidas de eficacia razonable o eficacia lógica, como las técnicas de aislamiento, la educación sanitaria, información, normas para controlar la contaminación microbiana en el quirófano, precauciones ante enfermedades infecciosas.
  • Medidas de eficacia dudosa o desconocida, como la desinfección de suelos, paredes y superficies. Entre otras muchas más medidas, ayudarán a mantener una institución limpia de gérmenes.

Una de las zonas de especial riesgo para contraer una infección es el área quirúrgica debido al uso de instrumentación, ruptura de barreras naturales en la piel del paciente, etc., por lo que es muy importante cumplir con las normas higiénicas establecidas en esta zona.

En relación con las normas de higiene, hay dos conceptos muy importantes que debemos aprender: asepsia y antisepsia.

  • Asepsia: Es el conjunto de técnicas que garantizan la ausencia de materia séptica (sucia) o de microorganismos que ocasionan enfermedades (patógenos). Para evitar la contaminación y conseguir una adecuada asepsia se pueden utilizar:

Técnicas quirúrgicas adecuadas,

Esterilización del material quirúrgico,

Uso adecuado de indumentaria, de EPI, etc.

 Las técnicas de asepsia se aplican antes, durante y después de una intervención  quirúrgica y en todas las instalaciones sanitarias para mantenerlas libres de elementos infecciosos.

  • Antisepsia: Método que consiste en combatir o prevenir padecimientos infecciosos destruyendo los microbios que los causan, para ello se utilizan compuestos químicos destinados a inhibir o destruir los microorganismos patógenos

Cuando nos referimos a la desinfección de la piel, mucosas o tejidos vivos, utilizaremos el término antisepsia y los productos utilizados antisépticos, por el contrario, para referirnos a la eliminación de bacterias en suelos, aparatos, paredes, mobiliario, etc. usaremos el vocablo desinfección y los productos utilizados para ello desinfectantes[1].


[1] Los antisépticos y los desinfectantes tienen el mismo objetivo pero diferente indicación

 

  • Antiséptico. Sustancia química de aplicación tópica sobre los tejidos vivos (piel intacta, mucosas, heridas, etc.)
  • Desinfectante: sustancia química que destruye los microorganismos y que se aplica sobre material inerte sin alterarlo de forma visible

 

3.1 Desinfección

Es el procedimiento de antisepsia, que consiste en la destrucción de todos los microorganismos patógenos alterando su estructura, excepto las formas de resistencia (esporas), existentes en objetos y superficies. Se puede realizar por métodos físicos o químicos

La acción conseguida por la desinfección se denomina antisepsia

Debido a la toxicidad de los productos utilizados para la desinfección de suelos, paredes, aparataje, etc. no se aplican en tejidos vivos.

Tanto los desinfectantes como los antisépticos NO eliminan todos los microorganismos ni sus formas de resistencia -esporas-.

Los antisépticos pueden ser:

  • Bactericidas, matan a las bacterias
  • Bacteriostáticos, inhiben el crecimiento de las bacterias

Los desinfectantes se clasifican en tres categorías dependiendo del grado de potencia de desinfección:

1. Desinfectante de alto nivel

  • Inactivan todas las formas vegetativas de los microorganismos, pero no eliminan las esporas.
  • Si eliminan: Algunas esporas bacterianas, muchas esporas fúngicas, todas las bacterias vegetativas, los bacilos tuberculosos, todo tipo de virus mediano y virus pequeños.
  • Es necesario20 minutos para que un desinfectante ejerza una acción de alto nivel.

2. Desinfectante de nivel intermedio

  • No eliminan las esporas bacterianas.
  • Inactivan bacterias vegetativas incluido Mycabacterium tuberculosis.
  • El tiempo necesario será de 10 minutos para una desinfección de nivel intermedio.

3. Desinfectante de bajo nivel

  • No son capaces de destruir endosporas bacterianas, microbianas ni todos los hongos y/o virus de pequeño tamaño.
  • El tiempo mínimo será de 10 minutos. 

Características de un buen desinfectante:

  1. Amplio espectro
  2. No tóxico
  3. No corrosivo
  4. Olor agradable
  5. Tener estabilidad como producto químico
  6. Biodegradable
  7. Se puede diluir en agua o alcohol
  8. Económico
  9. Actuación rápida
  10. Estable

 

3.2 Higiene de manos

La higiene de manos es cualquier medida adoptada para la limpieza de manos, con el fin de eliminar suciedad, materia orgánica y/o microorganismos mediante una acción física o mecánica. Las manos se consideran en clínica hospitalaria el principal vehículo de transmisión de microorganismos.

La higiene de manos es una de las medidas más importantes para evitar las infecciones relacionadas con la atención sanitaria.

Los momentos clave para realizar el lavado de manos son:

  1. Al llegar al trabajo y terminar la jornada[2].
  2. Después de estornudar, toser, limpiarse la nariz, etc. Es decir, después de cualquier acto en el que haya que hacer uso de las manos y pañuelos.
  3. Antes de comer y al terminar.
  4. Antes de tocar al paciente.
  5. Antes de realizar una tarea limpia/aséptica.
  6. Después del riesgo de exposición a líquidos corporales.
  7. Después de tocar al paciente
  8. Después del contacto con el entorno del paciente (ropa sucia, cuñas, orinales, etc.)

[2] El lavado reiterado de manos es una sobrecarga para la piel, ya que se elimina la grasa que protectora y pueden aparecer irritaciones. En consecuencia, conviene usar cremas protectoras para las manos al finalizar la jornada.

 

Es necesario recordar que, para realizar el lavado de manos de forma correcta las uñas deben ser cortas y no llevar ningún tipo de esmalte y no se debe de llevar reloj, pulseras, anillos, etc.

Según la tarea que se vaya a realizar, el lavado de manos se clasifica en:

  1. Lavado de manos rutinario o preventivo: es aquel que debe de realizarse como una medida de higiene personal, después de las tareas habituales y cotidianas de la vida.
  2. Lavado de manos especial: se diferencia del anterior en que precisa un mayor tiempo de dedicación, generalmente un minuto y se realiza con jabón antiséptico.
  3. Lavado de manos quirúrgico: se debe de enjabonar las manos y antebrazos con jabón antiséptico durante dos minutos.

El lavado de manos debe realizarse, en la medida de los posible, con jabón líquido en dosificador que no sea necesario pulsar con las propias manos. Lo preferible es realizar el lavado con agua fría.  La técnica del lavado de manos es la siguiente:

Material: agua, jabón antiséptico, toalla desechable.

Procedimiento:

a) Lavado de manos rutinario de tipo preventivo:

  1. Se aplica sobre las manos agua y jabón frotándolas entre 10 y 30 segundos, restando especial atención a los espacios interdigitales y las uñas. Los movimientos de lavado serán del brazo hacia los dedos.
  2. Aclarado con agua templada.
  3. Secado con toalla desechable de papel, desde la punta de los dedos hacia el codo.
  4. Cerrar el grifo con el codo si tiene el dispositivo adecuado, o bien una toalla seca de papel.

b) Lavado de manos especial.

  1. Se realizará con jabón antiséptico.
  2. La duración será de 1 minuto.
  3. Proceder según los pasos 2,3, y 4 del lavado de manos rutinario.

c) Lavado de manos quirúrgico.

  1. Enjabonado con jabón antiséptico durante 2 minutos, aclarado con agua tibia.
  2. Cepillado de uñas durante 30 segundos cada mano con un cepillo jabonoso, aclarado con agua tibia.
  3. Enjabonado de 2 minutos, aclarando con las puntas de los dedos hacia arriba.
  4. Secado por aplicación, sin frotar, con una toalla estéril.

 

 

 

 

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