Para la limpieza se podrán utilizar métodos manuales o mecánicos.

Se aplicarán productos que eliminen las suciedades sin deteriorar las superficies ni dañar a las personas.

La limpieza de interiores se realizará en húmedo para evitar la suspensión de polvo.

Se comenzará siempre por las zonas y superficies más sucias, y se terminará por las más limpias.

4.1 División de zonas.

Los distintos Centros Públicos pueden dedicarse a muy diversas actividades. El tipo de servicio que presten al usuario, va a ser determinante para establecer un programa de limpieza.

Incluso en cada Centro Público se pueden identificar distintas zonas que se clasificarán en función del uso al que estén destinadas, lo que también va a influir en la planificación de la limpieza:

  • Zonas nobles: son todas las áreas destinadas al uso exclusivo de Jos usuarios del centro. Para ellos constituye su casa, y necesitan sentirse cómodos y seguros. Por eso, y especialmente en estas zonas, se debe prestar especial atención a su limpieza, desinfección y orden. De esto, entre otros factores, depende la calidad del servicio que da la institución.

A su vez se pueden subdividir según el tipo de uso que se haga de ellas:

  1. Privadas: son zonas particulares de un usuario, como puede ser la habitación de un residente en un centro sanitario-asistencial.
  2. De uso común: son zonas nobles a las que tienen acceso todos Jos usuarios del centro. Se incluyen en este grupo las salas de estar, cafeterías, terrazas, etc.
  3. De utilidad vial: son los accesos y vías de comunicación por las que los usuarios se desplazan de unas áreas a otras, como los pasillos y escaleras.
  • Zonas de servido: todas las áreas de uso exclusivo para el personal se consideran zonas de servicio. Se incluyen tanto las zonas destinadas a actividades del propio personal (entrada de personal, aseos y vestuarios, oficinas de personal, etc.), como zonas de trabajo destinado a los usuarios, en las que sólo está permitido el acceso a personal (cocina, office, lavandería, talleres de mantenimiento, etc.).
  •  Zonas comunes: aunque pertenecen al Centro suelen estar ubicadas en el exterior, por lo que son accesibles a cualquier persona, aunque no haga uso de las dependencias internas. Son, por ejemplo, los aparcamientos y aceras.

4.2. Frecuencia en la limpieza

La frecuencia con la que se limpiarán las superficies se debe planificar, fijando una periodicidad que dependerá de diversos factores:

  • Frecuencia de uso de las instalaciones, utensilios y equipos: a mayor frecuencia de uso, mayor frecuencia en la limpieza.
  • Tipos de actividad que se lleven a cabo en el Centro.
  • Tipo de suciedad: las suciedades pueden tener distinto origen, ser sólidas o liquidas, grasas, orgánicas, minerales, etc.
  • Estado de limpieza: además de la periodicidad fijada, se realizará la limpieza siempre que sea necesario, en función de la suciedad existente en cada momento.

Teniendo en cuenta lo anterior, se establecerá una periodicidad para la limpieza de cada dependencia e incluso cada superficie. A modo de ejemplo, se pueden seguir las siguientes pautas, aunque esto se puede ver modificado según el uso dado:

  • limpieza diaria: barrido húmedo y fregado de suelos, repaso de las paredes que más se ensucian, vaciado de papeleras, limpieza de mobiliario, ascensores, aseos, etc. Así como limpieza y desinfección de los utensilios, que se hará como mínimo después de cada jornada laboral, y la limpieza de cubos y contenedores que se hará diariamente. Dependiendo del uso, alguna de estas acciones se puede planificar dos veces al día.
  • limpieza semanal: limpieza de papeleras, azulejos del baño, cable del teléfono, etc.
  • limpieza quincenal: cortinas, puertas, etc.
  • limpieza mensual: radiadores.
  • limpieza trimestral: paredes, techos, lámparas del techo.

Además de la periodicidad fijada para la limpieza rutinaria, se limpiarán todas las dependencias, superficies y mobiliario, siempre que sea necesario, es decir, cuando haya suciedad por cualquier motivo imprevisto.

4.3 Orden de operaciones de limpieza.

Como norma general para la limpieza diaria de cualquier estancia se seguirá el siguiente orden:

l. Comprobar luces.

2. Desconectar el aire acondicionado.

3. Vaciar y limpiar papeleras.

4. Abrir ventanas.

5. Quitar el polvo de mobiliario y objetos.

6. Repasar paredes y puertas.

7. Aspirar alfombras si las hubiera.

8. Barrido húmedo del suelo.

9. Fregado del suelo.

10. Dejar todo ordenado.

La limpieza de techo y paredes se hará con la periodicidad fijada.

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