Anexo complementario sobre recepción de pacientes en urgencias:
El siguiente anexo está enfocado para la ampliación de conocimientos en cuanto a la recepción de pacientes en urgencias más allá de las funciones del cuerpo de celadores en esta fase de la atención.
El servicio de Urgencias tiene como principal característica el hecho que su trabajo sea “a demanda”. Por tanto, los pacientes pueden ingresar en el servicio de urgencias de diversos modos:
- Por iniciativa propia: cuando el propio paciente cree necesario acudir al servicio de urgencias para resolver su situación. No es la situación ideal, pues cualquier malestar debería ser valorado en primer lugar en atención primaria, bien por el médico de cabecera o por el médico de PAC (punto de atención continuada), para que valore si la urgencia que dice tener el paciente es real o simplemente sentida, y se puede solucionar en su domicilio con un tratamiento adecuado.
- Derivados desde su médico de cabecera: acude inicialmente a su centro de salud y es el facultativo que lo atiende quien decide que su problema no puede ser atendido de modo ambulatorio, normalmente por la necesidad de que sean realizadas más pruebas para poder fijar un diagnóstico adecuado al malestar que refiere el paciente. El médico también lo puede derivar por considerar que está ante una situación de gravedad que precise atención especializada, o para solicitar una segunda opinión de un médico especialista (cuando la situación no puede esperar una consulta ordinaria) para un correcto tratamiento ambulatorio.
Derivado por los servicios de urgencias y emergencias extrahospitalarios: en estos servicios de urgencias son fundamentalmente el PAC y el 112. Existe en atención primaria un servicio de urgencias de 24h, que es funcionante todos los días de la semana, incluidos festivos. Este servicio, llamado PAC (punto de atención continuada), sirve muchas veces para hacer cribaje de aquellos pacientes que precisan atención, percibida por ellos como urgente, y quieren ser vistos por un médico para que les indique cómo deben actuar. El médico de PAC hace una primera valoración del individuo, y decide si la patología que tiene es susceptible de ser tratada en casa o precisa derivación al servicio de urgencias de hospital. También los servicios de emergencia del 112 harán un cribaje de situaciones urgentes, bien llevándolas a un PAC para una primera valoración por un médico de atención primaria o bien derivándolos directamente a un servicio de urgencias hospitalario por considerar que la atención necesaria ha de ser especializada
Según el modo en el que el paciente llega al servicio de urgencias, podrá ser recibido de diferentes maneras:
a) Cuando el paciente entra por su propio pie, deberá ser el celador el primer personal que lo recibe. Él ha de confirmar que el paciente acude al servicio de urgencias, y será su función acompañarlo a la zona de admisión para que él o su acompañante realicen el registro de los datos personales, lo que corresponderá a un ingreso en el servicio de urgencias. Si el paciente necesita algún medio de transporte por presentar alguna dificultad en la deambulación o su estado de salud dificulta que se mantenga en pie, el celador lo colocará en una silla de ruedas o en una camilla, según lo considere necesario. En estos casos, el celador facilitará la documentación al servicio de admisión de dicho paciente, si es que el mismo no cuenta con ningún familiar que lo pueda realizar.
b) Si el paciente llega al servicio de urgencias en ambulancia, será el técnico sanitario que vino con él en la ambulancia quien se dirija a admisión para facilitar los datos personales del mismo. Aunque depende del protocolo de cada hospital, en general el paciente llegará en camilla, y antes de ser movilizado a una camilla o silla del servicio de urgencias, personal médico o de enfermería hará una primera valoración del paciente, y recibirán toda la información que les faciliten el personal de la ambulancia. El celador deberá estar atento al momento en que se le indique que se cambie de camilla al paciente, para llevarlo a una sala de espera o a un box de urgencias, según sea necesario.
Una vez que el paciente está inscrito en el servicio de urgencias, será evaluado, idealmente por personal médico o de enfermería, en una zona denominada DE TRIAGE O CLASIFICACIÓN DE PACIENTES, donde se valorará la gravedad de su patología, y en base a ella se determinará la prioridad con la que será atendido.
El objetivo del triaje deber ser determinar la necesidad de tratamiento, la rapidez en su aplicación y el lugar de administración. Existen deferentes niveles de triaje:
1. AGUDOS CRÍTICOS (NIVEL I): la supervivencia del individuo o de alguno de sus órganos depende de una asistencia inmediata. Incluimos dentro de este nivel:
a) Cirugía: traumatismos, quemaduras graves, abdomen agudo,…
b) Medicina Interna: PCR, shock, ingestión masiva de tóxicos, coma, enfermedades coronarias,…
c) Traumatología: politraumatismos, fracturas abiertas,…
d) Pediatría: trastornos respiratorios agudos, ingestión de tóxicos,…
e) Psiquiatría: psicosis aguda, intentos auto líticos,…
2. AGUDOS NO CRÍTICOS (NIVEL II): su asistencia ha de ser urgente, pero no hay una amenaza vital severa: ´
a) Medicina general: infecciones de vías urinarias, respiratorias o gastrointestinales.
b) Cirugía menor: traumatismos menores, heridas, abscesos.
c) Traumatología: problemas articulares, fracturas.
d) Psiquiatría: estados de ansiedad, abuso de drogas.
e) Máxilo-facial: problemas dentarios, fractura facial.
3. NO AGUDOS, NO CRÍTICOS (NIVEL III): demandada a veces por otros médicos o por el paciente y su familia, su asistencia es más orientadora y tranquilizadora que terapéutica.
Al servicio de urgencias también pueden llegar pacientes que ya hayan sido cribados por triage por parte del personal de urgencias extrahospitalarias. Esta situación se da en casos de accidentes con múltiples víctimas, que irán llegando a nuestro servicio según un orden de prioridad en la evacuación, para lo cual existen unas normativas admitidas internacionalmente, que tienen su expresión en un código de colores:
A) ROJO: extrema urgencia. Los pacientes serán clasificados en esta prioridad si reúnen tres criterios:
- Las lesiones son tales que dan lugar a una situación de shock y/o hipoxia, con peligro vital inmediato.
- El paciente puede ser estabilizado sin necesidad de una atención constante o de un nivel de cuidados intensivos.
- El paciente tiene unas posibilidades de supervivencia elevadas si se instaura un tratamiento inmediato y se transporta rápidamente.
A esta primera categoría corresponderían los pacientes con lesiones tales como: – Traumatismos craneales. – Obstrucción de las vías respiratorias. – Heridas abiertas de tórax. – Hemorragias externas severas
B) AMARILLO: los pacientes serán clasificados en prioridad amarilla si reúnen los siguientes criterios:
- El paciente presenta lesiones que dan lugar a una afectación sistémica, pero aún no está en una situación de hipoxia o shock que amenace su vida.
- El paciente puede esperar aparentemente 45 o 60 minutos en el lugar del accidente sin que corra un riesgo vital inmediato.
A esta segunda categoría corresponderán los pacientes que presenten lesiones tales como: – Heridas abdominales abiertas. – Sospecha de hemorragia interna. – Quemados. – Fracturas abiertas. – Pacientes de prioridad roja, resuelto su problema vital.
Podemos añadir una subcategoría denominada amarillo primo o amarillo II, que incluye a aquellos pacientes con lesiones múltiples y muy graves, basándonos en sus escasas posibilidades de supervivencia, independientemente de los cuidados que se les preste. Por tanto, se les relega a esta segunda categoría y no son transportados hasta después de aquellos pacientes graves con posibilidades razonables de supervivencia (grupo I o rojo).
Es importante recordar que los pacientes de categoría amarilla no son abandonados ni considerados como no urgentes. Son urgentes y deben ser tratados inmediatamente después de la categoría roja.
C) VERDE: son pacientes con lesiones localizadas que no tienen habitualmente afectación sistémica. En este grupo incluiremos a pacientes con lesiones tales como:
- Fracturas cerradas.
- Heridas que precisan sutura.
- Pacientes con alteraciones psíquicas. La experiencia demuestra que estos pacientes, con unos cuidados mínimos, pueden esperar incluso horas para recibir un tratamiento definitivo.
D) NEGRO: representa a aquellas víctimas que están muertas, teniendo en cuenta que en caso de catástrofe, toda persona que no responde a estímulos y que no tiene circulación espontánea es clasificada como muerta, sin realizar más exploraciones ni iniciar intentos de reanimación.


