2.Traslado y movilidad de los enfermos.

Entre las múltiples funciones que desempeñan los celadores, el traslado de los enfermos es una de las funciones que merece especial atención. El traslado puede darse dentro del propio centro de trabajo, como en el servicio de ambulancias y se puede realizar por varios medios: silla, cama o camilla. Dependiente de su patología y tratamiento, el paciente puede ir colocado de distintas maneras. Además del traslado, los celadores ayudan al personal sanitario en el aseo, colocación en una mesa de quirófano, realización de placas, etc.

En consecuencia, en este apartado vamos a adentrarnos en conocer los diferentes ejes, planos y posiciones anatómicas, los movimientos que se pueden realizar y cómo realizarnos para hacerlo de forma correcta, evitando lesiones tanto al paciente como al propio celador.

 

2.1 Traslado de los enfermos

Es el transporte del paciente de un lugar a otro de la sala o a otro servicio del hospital. El traslado del enfermo puede hacerse de varias formas, dependiendo de su estado de salud:

– En silla de ruedas.

– En camilla.

– En la cama hospitalaria.

– Por su propio pie.

Se tendrá en cuenta una serie de medidas de seguridad para evitar lesiones en el paciente; para ello deberá estar bien sujeto y acomodado para evitar caídas. Así, también el traslado del paciente de la cama a la silla, o a una camilla o viceversa, debe realizarse entre varias personas para evitarle daños y evitarnos nosotros mismos lesiones al hacer manipulaciones y esfuerzos incorrectos.

De igual modo se buscará la máxima coordinación del personal que movilice al paciente por los motivos anteriormente señalados. Se avisará a la enfermera si es necesario asegurar sondas, catéteres o demás dispositivos para evitar reflujos, desinserciones, etc.

     A. Traslado de la cama a la silla de ruedas.

Depende de la colaboración o no del paciente. Si colabora:

– Se colocará el sillón cerca de la cama.

– Se acercará al paciente al borde de la cama.

– Se colocarán zapatillas, batines, etc.

– El celador se colocará frente al paciente y con sus manos le agarra suavemente de la cintura, el paciente apoyará sus manos en los hombros del celador. Mediante este movimiento se acercará el paciente aun más al borde de la cama hasta ponerlo en pie.

– Se girará al paciente y se le sentará en el sillón.

– Será necesario únicamente un celador.

 

Si no colabora:

– Se colocará al paciente semisentado.

– El celador colocará su brazo por detrás de la cabeza del paciente llegando hasta su hombro y el otro brazo lo pondrá cogiendo las dos piernas del paciente llegando hasta la cintura pélvica. Con un movimiento suave y rápido el celador colocará al paciente sentado en el borde de la cama. Posteriormente podrá sentarlo agarrando al paciente por debajo de las axilas y acercándolo a la silla.

Si hubiera dos celadores:

– Un celador se colocará por detrás de la cama y le asirá al

paciente por debajo de las axilas, el otro

le sujetará por los pies, se le cogerá en el aire y se le sentará en el sillón o silla de ruedas

(se necesitarán 2 personas que se sincronicen correctamente).

– Al sentar a un paciente entre el paso de sentarlo al borde de la cama y pasar a la silla deberemos

hacer una parada para evitar lo que se denomina hipotensión postural. El paciente al sentarse sufre

una caída de la presión sanguínea, por lo que parando ayudamos a que se estabilice la misma.

Preguntaremos al paciente si tiene sensación de mareo y si es así esperaremos, si continua

el mareo lo volveremos a tumbar y avisaremos a la enfermera.

 

 

 

Secuencia del enfermo dependiente que se puede sentar:

 

 

B. Traslado del enfermo de la cama a la camilla

Para este fin harán falta 2-3 celadores dependiendo del estado del paciente.

a. Movilización con dos personas

 

  • Si el paciente colabora

– La camilla se sitúa paralela a la cama.

– Se frenan cama y camilla.

– Se pide al paciente que se deslice de una a otra (le ayudaremos si lo necesita). – Se le acomodará y se le cubrirá con una sábana).

 

  • Si el paciente no colabora

– Se empleará la sabana bajera de la cama del paciente o una entremetida para pasar al paciente a la camilla.

– Las dos personas se colocarán uno a cada lado del paciente. Preferiblemente uno a la cabeza y el otro a los pies.

– Se levantará al paciente con la sábana y se le deslizará hacia la camilla.

– Ya en la camilla, al paciente se le acomodará y se le cubrirá con otra sábana.

– Deberemos estar muy atentos al movilizar al paciente de no hacerle daño en la cabeza.

 

b. Movilización con tres personas

– La camilla se coloca con la cabecera perpendicular a los pies de la cama.

– Se recogerán la sábana y mantas a los pies de la cama.

– Los 3 celadores en el mismo lado de la cama.

– Uno, coloca un brazo por debajo de la nuca y otro por debajo de los hombros del paciente.

– Otro, coloca un brazo por debajo de la región lumbar y otro, por debajo de las caderas.

– El tercero, coloca un brazo debajo de las piernas y otro, debajo de los pies.

– Vuelven el paciente hacia ellos y lo deslizan suavemente sobre sus brazos.

– Al unísono levantan al paciente y lo mueven hacia la camilla y lo colocan sobre ésta suavemente.

– Una vez en la camilla, se cubre al paciente con las sábana y mantas. – Si el paciente lleva sonda o goteo, un celador se encargará de su transporte al compás de la camilla.

 

C.  Transporte del enfermo en camilla

Los pies del enfermo irán por delante y el celador empujará la camilla por la cabecera. Ante una rampa o la salida de un ascensor, el proceso será contrario, el celador irá delante, estirando de la cabecera de la camilla.

 

D.  Reglas básicas a seguir en el traslado de enfermos

Se procurará que:

– El paciente vaya lo más cómodo posible.

– El paciente vaya seguro y no se caiga.

– Los movimientos serán suaves y el traslado lento.

– No debe abandonar al paciente.

– No debe dejar al paciente entre corrientes de aire.

– Espirar en el momento de realizar el esfuerzo físico.

– No trabajar en contra de la fuerza.

– Si fuera posible, ayudarse de otros.

– Trabajar a una altura adecuada.

– Intentar que el enfermo colabore en la movilización.

– Utilizar puntos de apoyo exteriores.

– Empujar en vez de tirar.

– Ayudarse de medios mecánicos si fuera posible.

– No realizar movimientos bruscos.

– Tener conocimiento del estado del paciente y sabe en todo momento como se le puede movilizar.

 

E.  Deambulación

El acto de caminar suele constituir uno de los pasos fundamentales en la recuperación de una persona. Tras un periodo de convalecencia, en el que el individuo ha podido estar encamado, la deambulación se va realizando de una forma progresiva.

Antes de comenzar la deambulación es necesario saber si el individuo soporta la bipedestación, es decir, mantenerse de pie.

Dentro de las actividades que realizará el celador, en la asistencia al individuo, citamos:

– Proporcionar seguridad al paciente:

Tras un largo periodo sin caminar, es seguro que el paciente presente miedo a reiniciar la deambulación, por lo que debemos fomentar un ambiente seguro (libre de obstáculos).

– Prestar ayudas técnicas: podemos ayudar al paciente mediante nuestra presencia (permitiéndole que se agarre a nosotros), o bien con medios celadores (andadores, bastones, muletas, etc.).

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